martes, 11 de febrero de 2014

AQUELLA MUJER...

Errante
diluyéndose en sombras
y el tiempo en gotas se escurre.

La vida se desdibuja ante sus ojos
y sus ojos, olvidaron los colores
el dolor se ha hecho carne
ha astillado sus huesos.
Espera...
Y el tiempo se escurre, se diluye en sombras.
Un abrigo
un mendrugo de pan
suenan a riquezas las migajas
y en sus labios
 el más puro pliegue.
Una lágrima, imperceptible
y ella
solo abre su mano al sol
y espera...

Raquel Martinez.






















lunes, 10 de febrero de 2014

Y te llevo en mí
en un último latido de ayeres
celoso tiempo que desmigaja este pasado
ayer
ave herida entre las manos...

Raquel Martinez.

NO QUIERO MORIR DE LUNAS Y OSCUROS SOLES

¿Cuándo fue,  que el sol que derrame sobre tus manos

se hizo oscura noche escurriendo por tus dedos?
¿Cómo fue, que el naciente sol de mis ojos
salitroso se apagó en tus ojos claros?
¿Cuándo fue, cuándo...?

Tan fría está la luna que se abriga en mi boca
y tiembla en su agonía, al filo de mis labios.

No quiero morir de lunas y oscuros soles
pero tampoco sé, si quiero que me salves...

Raquel Martinez.

¡AY, NOCHE!

Cae sobre mí un torrentoso silencio

tapizando esta añeja tristeza, que no sé, de donde nace...

Ya no quedan pájaros que mientan azulados vuelos
y no quedan sueños suspendidos de esos pájaros.

Tantas estrellas latiendo en mis manos
y solo me descubro en la sombra de cada una.

¡Noche de manos hambrientas, róbame los ojos!
Que duele ver tantos corazones ennegrecidos
y tantas lágrimas que no hallan su río...

Cae sobre mí, este aguado silencio
y al beberlo, derrumbo otros silencios
silencios de vocablos inventados, desgastados...

¡Ay noche, envíame amaneceres que mueran en nuevas noches...!


Raquel Martinez