sábado, 2 de enero de 2016

ESTE MAR...


Silencioso alfabeto
ambrosía de este mar
crecido en llantos y brumas...
Ambiciosos y fugaces aleteos
aves sedientas acariciando bordes
es este mar de solitarias almas
afanosa marea
devoradora
enlutada de lunas, quizás
renacida de lunas, tal vez
más, dolida
perpetúa para sí
hasta el último vestigio
del atardecer...


Raquel Martinez.

ES TU VOZ


Es tu voz de lluvia
más allá del mortecino vacío
de saber este destino de insalvables horizontes...
Es tu voz de lluvia
apenas humedeciendo los dedos
avergonzando mis ansias
y las palabras de ilusos venideros soles...
Yacerá mi alma
al son de tu voz de lluvia
y entonaré este silencio
de noches insoladas que me habita...


Raquel Martínez

martes, 11 de agosto de 2015

RUMOR

Rumor del viento
casi hiriente, casi calmo
y estas silenciosas aves
en la sombra de tu nombre
susurran cientos de sueños
arrodillados en las pupilas
y agazapados en los labios...

R.M

NO TE AUSENTES PALABRA MÍA

No te ausentes palabra mía -mis labios no saben contenerte...-
Desde el mar donde crecen mis deseos, desde el fuego que devora mis entrañas, te haces agua, luz y sombra, derramando melancólicos cielos en las gritas del alma...
 Más, siempre latente palabra mía, como si el mutismo de tantas voces reviviese tus pájaros y el desamparo de sus vuelos... Y si soñando esperas estelares verbos, y si en el viento hallas desusados vocablos de violínes, tú, no te ausentes palabra mía, que mi corazón vibra primaveras, desafiendo el rostro invernal, que esconde en caricias al olvido...


R.M

sábado, 18 de julio de 2015

RÓBAME EL INVIERNO

Róbame el invierno
ave de tibio vuelo
y acurrúcate en mis sombras
expándete, sin más palabras
que las que el alba posó en los labios
sellando ansias de primavera...

RM

domingo, 12 de julio de 2015

ALLÍ...

No ves como brotan verbos de mis manos
y acoplan deseos allí en tu costado
allí...
Donde te siento trémulo e intenso
inmenso y pequeño
tan alado como yo...


Raquel Martinez. (RM)

SILENCIO

Tanto hay por recoger en el silencio
que languidecen en mis manos
letra a letra, agua a agua
el repetitivo eco de mis añejados vocablos
agostándo el susurro
aún minúsculo, aún intenso
de blanquecinos ensueños...
¡Es qué hay tanto silencio por ser abrazado!
tantas voces tarareadas por el viento
balanceadas suavecito
y que vagan deshechas en las sombras...
¡Es que hay tanto silencio por ser abrazado!
como lágrimas enamoradas del mar...
Raquel Martinez